La globalización, junto con los avances tecnológicos, ha logrado acortar distancias, disminuir brechas culturales y también mejorar economías y comercios. De esta manera, los emprendedores han aprovechado el fácil acceso a nuevas herramientas digitales para potenciar sus negocios y llegar a nuevos clientes, que pasan de ser locales, a nacionales e incluso muchas veces, internacionales.
En esta línea, la llegada de las TICs (Tecnologías de la Información y la Comunicación), también han permitido que las tiendas se conviertan en digitales y los vendedores apuesten por ser productores, administradores y publicistas de sus propias marcas. Actualmente, un local o una oficina puede ser simplemente un teléfono móvil, otorgando la facilidad de atender a clientes desde cualquier parte del mundo. La comunicación se hace eficiente, gracias a plataformas como Facebook, Twitter, WhatsApp, e incluso, páginas de venta online. De esta forma, tecnología y emprendimiento se unen para invitar a los emprendedores a desarrollar procesos innovadores y creativos, que permitan mejorar, abaratar y optimizar sus recursos.
Celebramos el Día Mundial de la Creatividad y la Innovación y hemos querido compartir la historia de Jimena Sandoval, emprendedora de Fondo Esperanza, institución chilena de desarrollo social de la Fundación Microfinanzas BBVA. Ella es un ejemplo para sus pares, pues gracias al progreso evidente de su negocio y a la creatividad con que lo maneja, ha logrado profesionalizar su marca, que espera poder patentar en el futuro.
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